Calles de Madrid: La otra estatua de Yiyo

Estatua y placa de Yiyo en su barrio de Canillejas

Estatua y placa de Yiyo en su barrio de Canillejas

De sobra es conocida por todos la estatua dedicada a José Cubero Yiyo que preside la explanada de la plaza de toros de Las Ventas. Un imponente monumento de bronce inaugurado en septiembre de 1987, obra del escultor Luis Sanguino de cinco metros de altura y un peso superior a cinco toneladas. Un punto de encuentro para lo aficionado que acuden a los toros en recuerdo a un torero tocado por la varita mágica de los elegidos que perdió la vida en la plaza de Colmenar Viejo tras sufrir una cornada mortal por el toro Burlero.

Pero lo que no todo el mundo sabe es que no es la única estatua en la capital dedicada al príncipe del toreo. En su barrio de Canillejas, donde el torero creció y vivió, se erige otro monumento en su honor. Saliendo del metro de Torre Arias y tras pasar una estatua de Manolete (De la que hablaremos próximamente), entre dos áreas infantiles, pérgolas y un auditorio al aire libre se llega a la calle San Mariano 37, donde los niños juegan con naturalidad delante de la efigie de José Cubero.

La estatua de bronce sobre un pedestal de granito es también obra del escultor catalán Luis Sanguino y representa al torero en un gesto triunfal. Fue inaugurada el 29 de marzo de 1995 como homenaje a los diez años de su muerte, en un acto que contó con la presencia del entonces alcalde de la ciudad, Álvarez del Manzano. Se convirtió en la tercera efigie del diestro en la capital, tras la que corona su propio mausoleo en el Cementerio de la Almudena y la que preside la plaza de toros de Las Ventas. La construcción fue financiada gracia a un grupo de empresas (Cornalin, Pacsa, Licua, FCC, Ginés y Navarro y Espelsa).

Esta obra no es el único recuerdo a la figura más importante del barrio de Canillejas. Yiyo vivía con sus padres en el séptimo piso de la calle Canal de Bósforo 30. Allí fueron trasladados sus restos mortales tras la cornada de Colmenar en unas impactantes imágenes difíciles de borrar. Envuelto en una manta blanca, con un ramo de flores de papel puesto con prisas por algún vecino y sobre la camilla de la enfermería, fue subido lentamente por la escalera hasta llegar a su domicilio. De ahí fue trasladado a las tres de la madrugada a la parroquia de la Virgen del Camino donde se colocó el ataúd. Al velatorio y a su funeral acudieron miles de persona. A día de hoy, en el portal de la calle Canal de Bóforo 30, una placa recuerda desde 1991 que “aquí vivió el matador de toros José Cubero Yiyo”.

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